Podemos ser muy buenos en nuestro trabajo. Podemos, incluso, ser los mejores, pero ni siquiera eso nos garantiza estar orgullosos de nosotros mismos. Crear empresa es aunar esfuerzos, saber competir en un mercado que nos exige, pero también cimentar raíces en el entorno al que pertenecemos…
Hablamos, a fin de cuentas, de responsabilidad social corporativa, entendida como la respuesta sincera con la que nos enfrentamos a las necesidades de una parte de la sociedad.