Hay marcas que saben muy bien con quién se la juegan. Veo en televisión el último spot de Colacao promocionando su nuevo invento para este verano «La batijarra de Bob Esponja». No hace falta ser un gurú para adivinar el éxito de esta promoción. Una estrategia que cumple un doble objetivo: aumenta claramente las ventas de forma inmediata y, además, hace un excelente trabajo en branding a medio plazo. ¿Qué treintañero no se acuerda de aquellos veranos con la baticao? Y es que vincularse con un público infantil y adolescente de una forma empática representa una oportunidad única para permanecer en su memoria vinculado a los recuerdos más positivos.

http://www.comoquierascolacao.com/promos/batijarra/

Pastas Gallo siguió su ejemplo con la RollinGallo y la GalloFuuuu. Petit Suisse planteó algo similar con una cuchara para hacer helados… El objetivo no puede ser más claro: hacer que los niños vivan una experiencia de marca especial. Es lo que todos buscamos, ¿no?

Estas marcas han sabido trabajar el recuerdo desde el origen, desde la infancia. Sin duda, un camino muy interesante para explorar. Otras marcas, sin embargo, definen los valores de sus marcas apelando a estas experiencias y recuerdos del pasado.

Aquí os dejamos un par de ejemplos que trabajan los recuerdos de diferente forma:

– La campaña de Gazpacho Alvalle: «No hay verano como el nuestro» nos devolvía imágenes veraniegas de hace décadas, con una música sesentera y, además, entre otros prescriptores contaba con la imagen de la actriz María Galiana Bueno (la abuela de Cuéntame):

http://www.youtube.com/watch?v=g0g2zZ5ooOw&feature=relmfu

Casa Tarradellas también trabaja el recuerdo para asociar a su marca valores como la calidad, el origen, la tradición… Por eso, la familia protagonista siempre está recordando cómo se hacían las cosas antaño:

http://www.youtube.com/watch?v=wR6cBxmwvO8&feature=related

Pero donde verdaderamente el poder de los recuerdos está sin explotar es en los olores. Vemos cómo las principales empresas apuestan por el Marketing Olfativo obteniendo excelentes resultados. Se está realizando ya, entre otras experiencias:
– Olor a talco (que recuerda la infancia) en salas de espera en hospitales
– Olor a algodón de azúcar o caramelo en tiendas de ropa infantil
– Olor a coco en centros de bronceado
– Olor a café recién hecho para venta inmobiliaria

Pero el camino todavía es largo y es nuestra tarea incorporar la importancia del recuerdo, con los cinco sentidos, a la estrategia de nuestros clientes.